sábado, 18 de agosto de 2007

Internet y Marketing On Line II

Por Mariano Wiszniacki


Hemos conocido en la primera entrega algunos elementos básicos del marketing interactivo: banners, pop up, formas de medición del tráfico y algunos aspectos del uso de los buscadores como herramienta de posicionamiento. Es preciso ahora avanzar sobre elementos particulares de este creciente medio.

Uno de los factores que diferencia a Internet de otros medios de comunicación como la radio o la TV abierta es la posibilidad de conocer con más exactitud las audiencias. Si bien, desarrollar una pieza publicitaria implica establecer un público-objetivo, en el caso de otros medios no tenemos mucha certeza de quienes son los verdaderos televidentes o los radioescuchas, independientemente del target que la programación de una cadena televisiva o una señal de radio tengan. La presencia de medios digitales como Internet permiten conocer con más exactitud sexo, edad y preferencias de consumo de quienes entran a un banner, visitan la página de una marca o realizan una suscripción online para recibir información sobre un producto. Internet, entonces, trabaja con públicos mucho más segmentados y permite personalizar mucho más la oferta, simplemente porque tiene mayor información de la demanda. Intentaremos conocer cómo se realiza ese seguimiento de los públicos y consumos.

Uno de los elementos básicos para la identificación de potenciales públicos son los cookies. Viene del inglés “galletas” y se trata de archivos que se depositan en el disco duro de nuestra PC cuando visitamos un sitio Web. Guardan información sobre nuestra navegación permitiendo a las páginas conocer cuáles son nuestros intereses, preferencias o consumos e identificarnos cuando volvemos a ingresar a ellas. El proceso de seguimiento de la navegación de ese usuario que visitó una página y por lo tanto generó una cookie se denomina Tracking.

El proceso de seguimiento se puede realizar además a través de varias otras herramientas informáticas desarrolladas con el mismo objetivo. Para el caso del desarrollo de una campaña de banners por ejemplo, es necesario hacer el proceso de “trackeo” cuando se implementa la campaña, lo cual se puede efectuar generando un redirect. Es otra de las formas de hacer un seguimiento. En este caso, al acceder/hacer click en el banner no entramos al link definitivo, sino que se nos redirecciona a una base de datos de registros donde queda almacenada información sobre la cantidad de accesos que ese banner tuvo, así como ciertos skills o particularidades de esos usuarios (sexo, rango de edades, tiempo que estuvimos viendo la página, etc). Cabe aclarar que se trata de un proceso de fracción de segundo que en nuestra navegación casi no percibimos.

El trackeo también se utiliza para analizar los resultados de una campaña de e-mail marketing, ya que nos permite conocer la cantidad de mails vistos, abiertos, borrados o reenviados entre otras cuestiones.

Otra de los elementos que comúnmente se desarrollan en las campañas online son las Landing Pages (Páginas de Aterrizaje). Se trata de páginas desarrolladas específicamente para una campaña y a la cual accedemos haciendo click sobre un anuncio o banner en otro portal, a través de un mail o un pop up incluso. Además del aporte estético que hace a la campaña, permite tener un mayor control de las visitas y tiempos promedio de ellas entre varias otras variables.

Por último, una herramienta habitual del marketing online son los desarrollos de Microsites. Son pequeñas Wébs que aún operando dentro de un sitio tienen un funcionamiento independiente de éste, ya que ofrecen un producto o servicio particular. Es un instrumento que utilizan por lo general las grandes empresas de tecnología en sus portales.

lunes, 6 de agosto de 2007

La Academia en Tiempos de Red: Citas Bibliográficas de Recursos Electrónicos I

Por Fernando Marino Aguirre

Las fuentes bibliográficas constituyen una parte esencial de todo trabajo académico. Y la forma correcta de citar dichas fuentes en más de una ocasión se vuelve un dolor de cabeza para quien escribe.

Al respecto, existen obras muy esclarecedoras
[1] que rápidamente permiten familiarizarse con las convenciones internacionales, de manera tal de no quedar fuera de línea respecto de lo que la comunidad científica prescribe.

El universo de las fuentes se ha multiplicado exponencialmente a partir del crecimiento de Internet y los soportes electrónicos, en donde proliferan escritos académicos, diarios, periódicos, revistas, listas de discusión, boletines electrónicos, softwares, CD-ROMs, etc..

En más de una ocasión, el autor se enfrenta a la duda de cómo han de citarse en forma correcta esos recursos cuando están siendo utilizados como aporte a un trabajo determinado.

Es cierto que puede existir cierta similitud entre algún tipo de publicación impresa y alguna de carácter electrónico, pero este último caso tienen de por sí una identidad propia, además de la posibilidad de que muchos de esos recursos sufran alteraciones a lo largo del tiempo, dado el carácter virtual de los mismos.

Es por ello que la Organización Internacional de Normalización (ISO) ha publicado un conjunto de normas precisas (ISO 690-2) con la finalidad de regularizar los distintos sistemas de citas que se venían aplicando para las fuentes de carácter electrónico
[2].

Antes que nada, es necesario familiarizarse con la terminología básica que la norma utiliza para identificar los recursos, y los componentes que han de citarse en una referencia bibliográfica. Presentamos a continuación un breve glosario de términos:

Autor: Persona o colectividad responsable del contenido intelectual o artístico de un documento.

Boletín electrónico: Sistema de computación en el cual la información y los mensajes relativos a temas dados o generales está disponible para ser visualizada por usuarios remotos que acceden al sistema.

Programa computacional: Organización o plan que especifica acciones expresadas en una forma adecuada para su ejecución por una computadora.

Contribución: Unidad independiente que forma parte de un documento.

Base de Datos: Conjunto de datos almacenados juntos, en formato electrónico, de acuerdo a un esquema y accesible por medio de una computadora.

Lista de Discusión: Grupo de discusión de un tema que tiene lugar en una red informática entre suscritos a una lista de correo electrónico, y donde las contribuciones de participantes individuales son enviadas automáticamente como un mensaje electrónico a la lista completa de suscritos.

Documento: Información grabada que puede ser tratada como una unidad en el proceso de documentación a pesar de sus características y formas físicas.

Edición: Conjunto de ejemplares de un documento cuya información corresponde en todos sus aspectos a un ejemplar utilizado como matriz. (Versión: Forma de un documento que ha sido modificado sin cambiar su identidad).

Documento Electrónico: Documento existente en formato electrónico para ser accesible a través de la tecnología computacional.

Sistema de Comunicación Electrónica: Sistema que transmite mensajes en formato electrónico a una red de comunicaciones de computadoras.

Archivo: Colección organizada de datos.

Monografía: Publicación no periódica, es decir, que está completa en un solo volumen, o está destinada a ser completada en un número limitado de volúmenes.

Editor: Persona u organización responsable de la producción y de la difusión de un documento.

Publicación Seriada: Publicación, impresa o no, que aparece en fascículos o volúmenes sucesivos, relacionados en general numérica o cronológicamente, de duración limitada, cualquiera sea su periodicidad.

Título: Palabra o frase, que generalmente aparece en el documento, mediante la cual es conveniente referirse al mismo, y frecuentemente (aunque no siempre) distingue al documento de cualquier otro.

Es importante tener en cuenta que toda referencia a un documento electrónico debe provenir del mismo o de documentación anexa, esto es, que en ningún caso la referencia requerirá de información que no esté en la fuente consultada.

La información perteneciente a la referencia debe apuntar a la copia específica de un documento que fue visto o utilizado. Esto quiere decir que la información que corresponde a una referencia bibliográfica en relación a un documento hallado en Internet, debe incluir el título, ubicación, fechas, etc., para la versión en particular que se vio y la dirección de red desde la que se accedió a esa versión.

En ese sentido, y más allá de la forma final que ha de adoptar la cita (y que veremos en una próxima entrega) hay algunos elementos que es necesario tener presentes al momento de acceder a información que está disponible en Internet, que se diferencia de la información que tomamos cuando consultamos un material de carácter impreso.

Primero que nada, debemos tener en cuenta la URL
[3], lo que habitualmente se conoce como la “dirección” de un recurso en Internet (que para el caso de las páginas Web comienza con el protocolo http; .

En segundo lugar, tomar debida nota de la fecha en que se está consultando la información, que deberá formar parte de los datos consignados en la cita bibliográfica. Esto es de gran importancia, debido a la mutabilidad de mucha de la información contenida en la Red y a la que no siempre se le asignan diferentes números de versión cuando es modificada, al tiempo que muchos recursos disponibles son removidos o transferidos a otro sitio en fechas posteriores.

En un futuro artículo, describiremos la forma adecuada de citar monografías electrónicas, bases de datos, programas de computación, publicaciones seriadas electrónicas, artículos, contribuciones, listas de discusión y mensajes electrónicos.
Notas:

[1] Eco, Humberto: Cómo se hace una tesis, Barcelona, Gedisa, 1986.
[2] Dicha Organización también ha normalizado las referencias bibliográficas: ISO 690 e ISO 690-1.
[3] Localizador Uniforme de Recurso (Uniform Resource Locator)