domingo, 26 de julio de 2009

Comunicación y Políticas Públicas I

Por Celeste Neyra

Es interesante recordar viejos debates sobre las políticas públicas en contextos donde sus resultados (por presencia o ausencia) evidencian la necesidad de replantearse los mecanismos de generación e implementación de una política.

Desde el campo de la comunicación estamos directamente relacionados con esta problemática desde, al menos, dos claros lugares:

-Debido a la adecuada capacidad con la que contamos para intervenir en procesos de formación de políticas públicas, desde su inicio.

-Por la intrínseca necesidad de comunicar, identificando actores y adecuando mensajes, que las políticas conllevan y de la que depende, en cierta medida, su grado de efectividad.

Para introducirnos en este tema, es adecuado retomar los clásicos enfoques que tratan Manuel Tamayo Sáez y Luis Aguilar Villanueva. Ambos autores se preocupan por la forma en que determinadas cuestiones son tratados por el Estado a través de una política.

Tamayo Sáez resalta la necesidad de que los gestores sean conscientes de sus propias miradas y que incorporen a la definición del problema las perspectivas de diversos actores políticos y sociales. Desde esta perspectiva, los problemas abordados son construidos “definidos subjetiva e interesadamente por un observador” y diferentes actores entenderán el mismo problema de formas distintas. En este sentido, la definición del problema es “ante todo una cuestión política”, ya que se deberá definir a quién se tiene en cuenta y hasta qué punto.

La administración pública debe ser la encargada de relevar y definir el problema, en lo posible en forma anticipada, a través de alguno o varios de los mecanismos con los que cuenta. Por ejemplo: mantenerse contacto con el entorno, participar en redes de gestión, diseñar organizaciones especializadas en la detección de problemas, analizar sus clientes con el fin de prever su comportamiento y por lo tanto posibles demandas para la evaluación de políticas y programas.

Pero como el conjunto de problemas que preocupan a la sociedad (agenda sistémica) es más amplio que los que reciben atención por parte del Estado, los decisores públicos extraen algunos de ellos y forman la agenda política o institucional. Sin embargo, no todos los problemas de la agenda sistémica tienen las mismas posibilidades de acceder a la agenda institucional porque -según Tamayo Sáez-, existen sesgos negativos y positivos en la accesibilidad.

En este sentido, Aguilar Villanueva también encuentra que no todos los problemas son centros de atención para el gobierno o alguna de sus dependencias. Es decir, no todas las cuestiones
(entendidas como asuntos socialmente problematizados) se vuelven públicas ni todas las cuestiones públicas son objeto de la acción de un gobierno.

Para este autor la selección de las cuestiones que serán parte de la agenda del Estado constituye un proceso de suma importancia política y administrativa ya que “evidencia la salud o enfermedad de la vida pública”, porque en ese proceso se pone de manifiesto, en última instancia, cuál es la estructura de poder que domina y sostiene la elaboración de políticas y cuáles son los actores sociales que actúan como “iniciadores”, logrando que una temática se convierta en cuestión social y ofreciendo su primera definición. Así, la agenda expresa la vida pública, en cuanto incorpora cuestiones vinculadas a diversos actores.

Además, entre los poderes del Estado y las libertades individuales existe un ámbito público o esfera pública que cumple el rol de mediar entre el Estado y la sociedad. Por lo tanto es en este ámbito donde los intereses particulares “buscan argumentarse como generales y, si pasan la prueba, originan leyes, disposiciones administrativas, asignaciones de recursos públicos”
, agrega el autor.

El hecho de que una cuestión sea considerada como parte de la agenda es el resultado de una serie de decisiones anteriores de gobierno, como la de considerarla como de interés para el gobierno, la de elaboración y selección de su definición, la elaboración y selección de una opción de acción. Y, el gobierno puede haber sido el iniciador de la cuestión o haber participado en su expansión o freno, o haberla tomado de la esfera de las cuestiones públicas.

A esto se suma que a partir del crecimiento de la intervención estatal los gobiernos cuentan con “redes de cuestiones”, especialistas que cuentan con conocimientos específicos sobre las cuestiones públicas, que generalmente forman parte de las políticas, delineándolas, brindando definiciones, etc.

En todo caso, y para sintetizar, esta visión nos permite pensar una forma de intervenir en la toma de decisiones de forma tal que las organizaciones públicas aprendan, reconozcan sus errores y los remedien. De esta forma “la política pública emerge como una tarea colectiva que incorpora conjunta y corresponsablemente la iniciativa social y la gubernamental”, según Aguilar Villanueva.

Bibliografía:

Aguilar Villanueva, Luis; “Estudio Introductorio” en: Aguilar Villanueva, Luis (comp.), El estudio de las políticas públicas, Miguel Ángel Porrúa, México, 1993.

Oszlak, Oscar y O’Donnell, Guillermo; “Estado y políticas estatales en América Latina: hacia una estrategia de investigación” en Kliksberg, Bernardo y Sulbrandt, José (comp.) Para investigar la Administración Pública, INAP, Madrid, 1984.

Tamayo Saez, Manuel; “El análisis de las políticas públicas”, en: Bañón, Rafael y Carrillo, Ernesto (comps.), La nueva Administración Pública, Alianza Universidad, Madrid, 1997.

domingo, 12 de julio de 2009

Acciones de Comunicación frente a la Pandemia por la Gripe “A” H1N1

Por Alejandro Ruiz Balza

Desde el inicio a fines de abril de este año en México de la hoy Pandemia Global por la Gripe “A” H1N1, que afecta a la fecha a más de 120 países, recibimos múltiples consultas de clientes, colegas, suscriptores, etc. acerca de cómo desarrollar Acciones Comunicacionales vinculadas a la misma. En este breve artículo reseñamos una síntesis de las recomendaciones realizadas.

En los planes de respuesta a las pandemias, las estrategias de comunicación son un elemento clave para que las autoridades y otros actores sociales sepan qué comunicar, cómo hacerlo y a quién. Cuando una pandemia estalla, los profesionales de comunicación deberán rápidamente llevar adelante un Plan de Crisis para aplicar en las organizaciones en que se desempeñan para evitar que las mismas no caigan en la parálisis del medio o el desbande por pánico.

Aquí vale la pena detenerse en una distinción clave: a diferencia de los planes de comunicación de crisis aplicables a situaciones de cambio en el mercado, catástrofes como incendios, desastres naturales, amenazas de bomba, etc. los planes de comunicación de crisis por pandemias tienen un desafío adicional.

En primer lugar la gravedad de la enfermedad en una situación de pandemia por gripe es mayor dado el aumento tanto de la tasa de mortalidad como de los grupos en riesgo que abarca, a diferencia de las epidemias anuales de gripe, a adultos sanos de entre 15 a 50 años, es decir a la media de todos los públicos internos y externos de cualquier organización.

En segundo lugar en el desarrollo de acciones y piezas comunicacionales aplicadas a una pandemia por gripe requieren de un timing exacto: el riesgo de sonar la alarma demasiado pronto puede ser tan malo como hacerlo demasiado tarde. Un camino para minimizar este riesgo es preguntarse: ¿En las conversaciones con colegas y clientes, le plantean recurrentemente el tema de preparación para la pandemia? ¿Tiene Ud. información o formación para la formulación y gestión sobre planes de comunicación de crisis? ¿Tiene su organización un plan operativo?, ¿Existe un plan de comunicación de contingencia en su organización para apoyar las acciones a encarar? ¿Cuáles son los canales y soportes de comunicación con los que cuenta para aumentar la conciencia y un adecuado sentido de urgencia por parte de todos los miembros de la organización sin causar temor razonable a extenderse en pánico? ¿Conoce fuentes confiables para consulta y desarrollo de contenidos p/ej: Organizaciones Internacionales, Regionales, locales, etc. y Profesionales de la Salud? etc.

Si la respuesta a la mayoría de las preguntas es afirmativa, felicitaciones: ponga en marcha los protocolos de crisis desarrollados en la organización y comience a trabajar de inmediato, siempre chequeando mantenerse en tono y el timing preciso!

En caso contrario no desespere. A continuación les acercamos unos tips para llevar adelante Acciones de Comunicación frente a Pandemias por Gripe:


Orientar el Concepto Central de sus Acciones de Comunicación a partir de la premisa: Informar y no Alarmar para una Prevención Comunicacional Efectiva.

Buscar información en Internet sobre lo actuado durante experiencias similares (p/ej: Gripe Aviar). Una fuente de recursos confiables para facilitar el desarrollo y aplicación de acciones comunicacionales es la Organización Panamericana de la Salud (OPS)
. Allí se puede encontrar on line una serie de recursos informativos y de capacitación que les pueden resultar muy útiles.

Proveer contenidos clave a los miembros de la Alta Dirección de las organizaciones en las que desempeñan sus tareas en forma permanente.

Integrar a todos los niveles de la organización para el desarrollo de las acciones del Plan de Comunicación de Crisis. Para ello lo mejor es establecer un Comité de Crisis ad hoc, para compartir allí noticias: conviene siempre contextualizarlas para disminuir el pánico por sobre-información, datos estadísticos, impresiones, etc., para luego establecer un discurso verosímil, alineado y uniforme. Las crisis son el peor momento para contradecirse y no mantener coherencia entre los dichos y los hechos. Por ello es altamente recomendable que las acciones a encarar sean comunicadas por personas, muy respetadas y confiables en todos los niveles de la organización.

Crear canales específicos de comunicación interna para que el conjunto del personal pueda acceder permanentemente a contenidos claros precisos y confiables. Según la etapa de la pandemia, los canales pueden necesitar varias actualizaciones diarias.

Difundir en forma periódica a través de todos los canales de comunicación interna disponibles y a partir del concepto central establecido las recomendaciones generales de prevención contra la Gripe A H1N1. También se pueden incorporar artículos, folletería, videos, etc. siempre en el mismo tono.

Personalizar los soportes solo cuando lo considere indispensable. Sin entrar en conflicto con nuestros amigos diseñadores, la velocidad que las acciones comunicacionales frente a pandemias plantean, requieren de una pronta circulación y difusión de los materiales establecidos por las autoridades sanitarias para la prevención.

Establecer un número telefónico de consulta en horario laboral a cargo de personas claramente identificables. Durante las pandemias las licencias a grupos de riesgo, enfermos etc. aumentan ostensiblemente, por lo que conviene mantener un trato más calido y cercano. En dicho marco se recomienda mantener los canales digitales como el e-mail, acceso remoto a escritorio de trabajo, etc. para alentar el teletrabajo en aquellos casos que resulte conveniente.

Finalmente recuerde plantear oportunamente a la Alta Dirección la necesidad de afinar los sistemas de comunicación de crisis, por ejemplo al comenzar los primeros signos de disminución o retiro de la pandemia.